¿Estás tratando de discernir qué quiere Dios para ti y no encuentras respuesta? ¡Tranquilo! ¡No te apures! Reflexiona seriamente. La vocación es una empresa demasiado importante y, ¡ojo! es para toda la vida y te voy a compartir siete consejos para que puedas discernir mejor.

Lo primero es orar, entrar en diálogo con Dios para saber qué es lo que quiere de ti. Puedes pedirle ayuda al Espíritu Santo para que afine tu oído y así, puedas escuchar.

Lo segundo: Confiar en Dios. Él quiere que seamos realmente felices pero cuando se trata de nuestra vocación, a veces nos cuesta creerlo. A veces, podemos pensar que Dios nos va a pedir algo que no nos vamos a atrever a hacer y por eso, no queremos entrar en diálogo.  Recuerda lo que Cristo nos dice: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.” (Jn. 10; 10).

Lo tercero: Conocer a Cristo. Una verdadera vocación cristiana está arraigada en ser discípulos de Jesucristo. Para conocer mejor la voluntad de Dios es imperativo conocer a Jesucristo para seguir su modelo.

El cuarto consejo: Conocerse a uno mismo. El crecimiento espiritual comienza con el autoconocimiento. Dios te ha dotado de cierta naturaleza y, por lo general, la gracia de esa vocación se construye sobre esta naturaleza.

El quinto consejo: Percibir y reflexionar. Hacer silencio para descubrir cuáles son tus miedos, tus deseos, tus inquietudes. También, escuchar a los que te rodean, a los que aprueban tu inquietud y a los que te critican. Aprende a mirar tu realidad y a descubrir qué te está diciendo Dios a través de ella.

Sexta: Decidir y actuar. Una vez que has descubierto lo que Dios quiere de ti, debes tomar una decisión, nadie lo puede hacer por ti ¡Yo sé! ¡No es fácil! Vendrán los miedos, las incertidumbres, las limitaciones, sin embargo a pesar de todo ello, haz de responder al Señor: “¡Aquí estoy! ¡Envíame!” ¡Lánzate! No te dejes vencer por el miedo.

Séptimo: Buscar ayuda. La familia, los amigos, nos pueden ayudar a ver cosas que nosotros quizás no podemos percibir tan fácilmente. Un buen recurso también, es pedirle ayuda a un director espiritual que, por un lado, te ayudará a reflexionar y por otro, te dejará a solas con Dios para que decidas libremente qué hacer con tu vida.

Eso sí, no debes pretender tener un documento firmado por Dios en que te revele lo que quiere de ti. El Señor se manifestará probablemente a través de signos que te darán alguna certeza. Pero llega un momento en que ya debemos arriesgarnos e intentarlo. Dios está de tu parte y está empeñado en tu felicidad, incluso más que tú mismo.

© 2017 – Carolina Requena  para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Carolina Requena Durán

Carolina es periodista y se ha especializado sirviendo en diversas instituciones de Iglesia como la Conferencia Episcopal de Chile, Radio María y ACI Prensa.

Además fue corresponsal para Latinoamérica del canal EWTN donde estuvo a cargo de las coberturas en vivo de visitas papales.

Actualmente es Directora Editorial y de Contenidos del CEC (Centro de Estudios Católicos) y además es Directora y guionista de la serie de documentales www.tesorosdelpueblo.com

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