Es doloroso experimentar el golpe de la traición, la frustración de los proyectos, la impotencia ante la enfermedad, la caída tras el error, la pequeñez ante la fragilidad, el desgarro ante la muerte de un ser querido, el arrepentimiento frente a la decisión equivocada, la limitación ante los anhelos que sobrepasan y los sueños que se escapan…y de alguna manera todos sabemos que estos acontecimientos en algún momento tocarán la puerta de nuestro corazón.  

Todos hemos escuchado testimonios de personas que tras pasar una situación terrible han logrado superarse llegando a estar incluso con una alegría más profunda que la mayoría. Es por esto que dentro de nosotros mismos descubrimos la necesidad de aprender esta habilidad tan necesaria para la vida. Y entonces nos podemos preguntar: ¿Cómo puedo mantener la alegría, la paz, la serenidad, la esperanza, ante tantas situaciones difíciles de la vida?

1.- Déjate levantar

No pongas solo tu seguridad en ti mismo y en cosas de arena que no pueden soportar la tormenta. Deja que Dios te ame y sea la razón de tu fortaleza, deja que Él sea tu roca y tu corazón podrá resistir la tempestad.

Debemos aceptar que somos seres necesitados del amor de Dios y los demás. Así como necesitamos oxígeno, agua, alimento, de esa misma manera necesitamos la compañía, amistad, fraternidad. Necesitamos el amor de nuestra familia. Nuestro corazón necesita el respaldo incondicional de otros que nos sostengan.

Al final de cuentas nos percatamos que para superar las dificultades debemos aprender a dejarnos sostener por los demás y debemos aprender a sostener a los demás cuando nos necesiten.

2.-No te aferres, ni pretendas controlar la situación

Aprende a mirar lo esencial de la vida y no te quedes en las superficialidades. Todo lo que poseemos son bendiciones que recibimos de lo Alto para cumplir una misión, son regalos y talentos que Dios nos da para ser felices y hacer felices a los demás.

No te aferres a esos regalos de Dios y recuerda que nuestro principal regalo es Dios mismo, su amor para nosotros. Si una situación dolorosa te atropella, si pierdes algo que amabas, déjaselo al Señor, dale gracias por haber tenido ese gran don, recuérdalo con alegría y déjalo ir.  

3.-Ten un corazón en paz

Aprende a tener la conciencia tranquila, no pierdas tu paz por pequeños beneficios que solo lograrán manchar tu interior. Todos los días haz tu mejor esfuerzo, obra el bien que puedas hacer, ama lo que más puedas, ayuda a quienes tienes a tu alrededor, sé generoso y amable, sé paciente y perdona.

Haz el bien que puedas y cuando te venga la tribulación, podrás soportar aquel dolor con serenidad, podrás decirle a Dios:  “Ten compasión y misericordia de mí, mira el dolor de tu hijo, sostenme en este momento de tribulación porque no puedo por mis propias fuerzas”  

4.-Reconoce tu infinito valor

Todos los días reconoce que tu valor es infinito, eres grandioso y no precisamente por algo que hayas hecho o tengas, sino por ser quién eres, por ser tú, tan único e irrepetible. Dale gracias a Dios por haberte creado con tanto amor, por darte la vida y ponerte en este mundo. Tu valor es infinito y mereces ser amado hasta el extremo pase lo que pase. Eso no lo vas a perder nunca. Eres un don, eres luz, por eso siempre vale la pena volver a empezar y darse una nueva oportunidad.

Bernardo Marulanda

Bernardo nació en Medellín (Colombia) el año 1987. Es teólogo, graduado en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma. Es laico consagrado, miembro del Sodalicio de Vida Cristiana. Actualmente vive en Ayaviri ( Perú) donde realiza su misión evangelizadora.

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