Un sacerdote es, ante todo, un mediador entre Dios y los hombres. Alguien que hace presente a Dios entre las personas, y a la vez, alguien que presenta ante Dios las necesidades de todos e intercede por ellos.

Si miramos la historia Sagrada, veremos que Dios al elegir a su pueblo Israel, elige de las 12 tribus a una de la cual saldrán los sacerdotes de la Antigua Alianza, la tribu de Leví. Estos son los sacerdotes judíos que aparecen en el Antiguo Testamento, o sea, antes de la venida de Jesús. Ellos tenían por misión ofrecer sacrificios a Dios e interceder por el pueblo, pero no podían obtener la salvación al pueblo, por eso ofrecían sacrificios una y otra vez. Pero, ¿Es este el mismo sacerdocio que el de Cristo y de los sacerdotes hoy?

No es lo mismo, porque en Cristo Dios penetra a la humanidad, y por lo tanto, no sólo hay una relación en la que el hombre eleva sacrificios a Dios sino que Dios entra en contacto directo con el hombre por medio de Jesús y derrama su gracia sobre la humanidad.

Cristo es el verdadero puente entre Dios y los hombres. Y desde su venida en adelante, todo sacerdocio será una participación en Su sacerdocio.

Otra gran diferencia es que Cristo lleva a la plenitud el sacerdocio de la Antigua Alianza porque Él es sacerdote y víctima a la vez, a diferencia de los antiguos sacerdotes que ofrecían sacrificios a Dios, Jesús en cambio se hace sacrificio. Él mismo es el sacrificio y la ofrenda que se entrega a Dios de una vez para siempre, obteniendo así la salvación para todos.

En el Catecismo

1544 Todas las prefiguraciones del sacerdocio de la Antigua Alianza encuentran su cumplimiento en Cristo Jesús, “único […] mediador entre Dios y los hombres” (1 Tm 2,5). Melquisedec, “sacerdote del Altísimo” (Gn 14,18), es considerado por la Tradición cristiana como una prefiguración del sacerdocio de Cristo, único “Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec” (Hb 5,10; 6,20), “santo, inocente, inmaculado” (Hb 7,26), que, “mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados” (Hb 10,14), es decir, mediante el único sacrificio de su Cruz.

1545 El sacrificio redentor de Cristo es único, realizado una vez por todas. Y por esto se hace presente en el sacrificio eucarístico de la Iglesia. Lo mismo acontece con el único sacerdocio de Cristo: se hace presente por el sacerdocio ministerial sin que con ello se quebrante la unicidad del sacerdocio de Cristo: Et ideo solus Christus est verus sacerdos, alii autem ministri eius (“Y por eso sólo Cristo es el verdadero sacerdote; los demás son ministros suyos”) (Santo Tomás de Aquino, Commentarium in epistolam ad Haebreos, c. 7, lect. 4).

1546 Cristo, sumo sacerdote y único mediador, ha hecho de la Iglesia “un Reino de sacerdotes para su Dios y Padre” (Ap 1,6; cf. Ap 5,9-10; 1 P 2,5.9). Toda la comunidad de los creyentes es, como tal, sacerdotal. Los fieles ejercen su sacerdocio bautismal a través de su participación, cada uno según su vocación propia, en la misión de Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey. Por los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación los fieles son “consagrados para ser […] un sacerdocio santo” (LG 10)

1547 El sacerdocio ministerial o jerárquico de los obispos y de los presbíteros, y el sacerdocio común de todos los fieles, “aunque su diferencia es esencial y no sólo en grado, están ordenados el uno al otro; […] ambos, en efecto, participan (LG 10), cada uno a su manera, del único sacerdocio de Cristo” (LG 10). ¿En qué sentido? Mientras el sacerdocio común de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia bautismal (vida de fe, de esperanza y de caridad, vida según el Espíritu), el sacerdocio ministerial está al servicio del sacerdocio común, en orden al desarrollo de la gracia bautismal de todos los cristianos. Es uno de los medios por los cuales Cristo no cesa de construir y de conducir a su Iglesia. Por esto es transmitido mediante un sacramento propio, el sacramento del Orden.

Citas de la Sagrada Escritura

«Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo» (1Tm 2,5a)

«Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, porque Dios lo proclamó Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec» (Hb 5,8-10).

«Esta esperanza que nosotros tenemos, es como un ancla del alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo, allí mismo donde Jesús entró por nosotros, como precursor, convertido en Sumo Sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec» (Hb 6,19-20).

«Por lo tanto, Jesús ha llegado a ser el garante de una Alianza superior. Los otros sacerdotes tuvieron que ser muchos, porque la muerte les impedía permanecer; pero Jesús, como permanece para siempre, posee un sacerdocio inmutable. De ahí que él puede salvar en forma definitiva a los que se acercan a Dios por su intermedio, ya que vive eternamente para interceder por ellos. Él es el Sumo Sacerdote que necesitábamos: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado por encima del cielo. Él no tiene necesidad, como los otros sumos sacerdotes, de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados, y después por los del pueblo. Esto lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. La Ley, en efecto, establece como sumos sacerdotes a hombres débiles; en cambio, la palabra del juramento –que es posterior a la Ley– establece a un Hijo que llegó a ser perfecto para siempre» (Hb 7,22-28).

Frases del Papa Francisco acerca de Cristo Sacerdote

Como bien saben, aunque, en verdad, todo el pueblo santo de Dios es sacerdocio real en Cristo, sin embargo, nuestro sumo Sacerdote, Jesucristo, eligió algunos discípulos que en la Iglesia desempeñaran, en nombre suyo, el oficio sacerdotal para el bien de los hombres

Al configurarlos con Cristo, sumo y eterno Sacerdote, y unirlos al sacerdocio de los Obispos, la Ordenación los convertirá en verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento para anunciar el Evangelio, apacentar al Pueblo de Dios y celebrar el culto divino, principalmente en el sacrificio del Señor.

Si Jesús hubiese bajado de la cruz, habría cedido a las tentaciones del príncipe de este mundo; en cambio Él no puede salvarse a sí mismo justamente para poder salvar a los demás porque ha dado su vida por nosotros, por cada uno de nosotros

Frases de Benedicto XVI acerca de Cristo Sacerdote

A pesar del mal que hay en el mundo, conservan siempre su actualidad las palabras de Cristo a sus discípulos en el Cenáculo: “En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo”

La trágica prueba que Jesús afronta, vivida en esta oración, se transforma en ofrenda, en sacrificio vivo.

Se convirtió en sumo sacerdote porque Él mismo tomó sobre sí todo el pecado del mundo, como «Cordero de Dios». Es el Padre quien le confiere este sacerdocio en el momento mismo en que Jesús cruza el paso de su muerte y resurrección.

Frases de San Juan Pablo II acerca de Cristo Sacerdote

En cada Santa Misa recordamos y revivimos el primer sentimiento expresado por Jesús en el momento de partir el pan, el de dar gracias. El agradecimiento es la actitud que está en la base del nombre mismo de «Eucaristía».

La autodonación de Cristo, que tiene sus orígenes en la vida trinitaria del Dios-Amor, alcanza su expresión más alta en el sacrificio de la Cruz, anticipado sacramentalmente en la Última Cena.

El cuerpo y la sangre de Cristo se han entregado para la salvación del hombre, de todo el hombre y de todos los hombres. Es una salvación integral y al mismo tiempo universal, porque nadie, a menos que lo rechace libremente, es excluido del poder salvador de la sangre de Cristo.

Preguntas para profundizar acerca de Cristo Sacerdote

¿Por qué Cristo es Sumo Sacerdote?

Porque es el Único Mediador entre Dios y los hombres. Los sacerdotes son ministros de este Único Sacerdocio

¿Qué diferencia existe entre el sacerdocio del Antiguo Testamento y el sacerdocio de Cristo?

Los antiguos sacerdotes que ofrecían sacrificios a Dios, Jesús en cambio se hace sacrificio, Él mismo es el sacrificio y la ofrenda que se entrega a Dios de una vez para siempre, obteniendo así la salvación para todos.

¿Qué es el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común?

El sacerdocio común, es el de todos los fieles, el cual se realiza en el desarrollo de la gracia bautismal (vida de fe, de esperanza y de caridad, vida según el Espíritu). En cambio el sacerdocio ministerial, es el propio de los obispos y presbíteros o sacerdotes, y está al servicio del sacerdocio común, en orden al desarrollo de la gracia bautismal de todos los cristianos.

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