¿Por qué las personas piden la unción de los enfermos cuando se encuentran muy graves? ¿En qué podría ayudarles realmente en medio de su dolor? ¿Tiene algún efecto en sus vidas o es más bien algún tipo de consuelo?

Así como el matrimonio es un sacramento que regala una gracia especial para vivir y fortalecer el vínculo, o el bautismo es el que nos convierte en hijos de Dios, el sacramento de la Unción es como un puente entre nosotros y Dios que nos obtiene diferentes gracias especiales.

En concreto, los efectos propios de la Unción de los Enfermos son 5:

1- Une al enfermo a Jesús, especialmente lo une a la Pasión de Jesús, a los sufrimientos que como sabemos él padeció por nosotros.

2- Le obtiene de Dios el consuelo, la paz y el ánimo que necesita en ese momento.

3- Si el enfermo no se ha podido confesar, por medio de la Unción se le obtiene el perdón de sus pecados.

4- Si es que Dios considera que es lo mejor para la salvación de esa persona, se puede restablecer su salud corporal.

5- Prepara a la persona para que esté con el corazón dispuesto para cuando Dios quiera llamarla a su encuentro.

No nos olvidemos de que Él está ahí como el mejor de los papás que cuando ve a su hijo sufriendo, lo único que brota de su corazón es querer consolarlo y aliviar su dolor.

Acudamos a Él y dejemos que nos acompañe a nosotros y a nuestros seres queridos en la enfermedad y el dolor.

En el Catecismo

1520 Un don particular del Espíritu Santo. La gracia primera de este sacramento es una gracia de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez. Esta gracia es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, especialmente tentación de desaliento y de angustia ante la muerte. Esta asistencia del Señor por la fuerza de su Espíritu quiere conducir al enfermo a la curación del alma, pero también a la del cuerpo, si tal es la voluntad de Dios. Además, “si hubiera cometido pecados, le serán perdonados” (St 5,15; cf Concilio de Trento: DS 1717).

1521 La unión a la Pasión de Cristo. Por la gracia de este sacramento, el enfermo recibe la fuerza y el don de unirse más íntimamente a la Pasión de Cristo: en cierta manera es consagrado para dar fruto por su configuración con la Pasión redentora del Salvador. El sufrimiento, secuela del pecado original, recibe un sentido nuevo, viene a ser participación en la obra salvífica de Jesús.

1522 Una gracia eclesial. Los enfermos que reciben este sacramento, “uniéndose libremente a la pasión y muerte de Cristo, contribuyen al bien del Pueblo de Dios” (LG 11). Cuando celebra este sacramento, la Iglesia, en la comunión de los santos, intercede por el bien del enfermo. Y el enfermo, a su vez, por la gracia de este sacramento, contribuye a la santificación de la Iglesia y al bien de todos los hombres por los que la Iglesia sufre y se ofrece, por Cristo, a Dios Padre.

1523 Una preparación para el último tránsito. Si el sacramento de la unción de los enfermos es concedido a todos los que sufren enfermedades y dolencias graves, lo es con mayor razón “a los que están a punto de salir de esta vida”. La Unción de los enfermos acaba de conformarnos con la muerte y resurrección de Cristo, como el Bautismo había comenzado a hacerlo. Es la última de las sagradas unciones que jalonan toda la vida cristiana; la del Bautismo había sellado en nosotros la vida nueva; la de la Confirmación nos había fortalecido para el combate de esta vida. Esta última unción ofrece al término de nuestra vida terrena un escudo para defenderse en los últimos combates antes entrar en la Casa del Padre.

Citas de la Sagrada Escritura

«Y ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, él también debía participar de esa condición, para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquel que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio, y liberar de este modo a todos los que vivían completamente esclavizados por el temor de la muerte» (Hb 2,15).

«La oración que nace de la fe salvará al enfermo, el Señor lo aliviará, y si tuviera pecados, le serán perdonados» (St 5,15).

Frases del Papa Francisco acerca de Efectos de la Unción de los Enfermos

La comunidad cristiana, somos nosotros, a los cuales cada día el Señor Jesús nos confía a aquellos que están afligidos, en el cuerpo y en el espíritu, para que podamos continuar derramando sobre ellos, sin medida, toda su misericordia y su salvación.

El sacerdote viene para ayudar al enfermo o al anciano: por esto es tan importante la visita del sacerdote a los enfermos. Llamarlo: ‘hay un enfermo, venga, dele la unción, bendígalo’. Porque es Jesús que llega para aliviarlo, para darle fuerza, para darle esperanza, para ayudarlo. También para perdonarle los pecados. ¡Y esto es hermoso!

Pero el consuelo más grande deriva del hecho que, el que se hace presente en el Sacramento es el mismo Señor Jesús, que nos toma de la mano, nos acaricia como hacía con los enfermos, Él, y nos recuerda que ya le pertenecemos y que nada –ni siquiera el mal y la muerte– podrá nunca separarnos de Él

Frases de Benedicto XVI acerca de Efectos de la Unción de los Enfermos

Jesús ha mostrado siempre una especial predilección por los enfermos. Él no sólo ha enviado a sus discípulos a curar las heridas, sino que también ha instituido un sacramento específico: la unción de los enfermos. (…) Con ella, acompañada con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado, para que alivie sus penas y los salve.

Los ‘sacramentos de la curación’ (…) son medios preciosos de la gracia de Dios, que ayudan al enfermo a conformarse, cada vez con más plenitud, con el misterio de la muerte y resurrección de Cristo.

Sabemos que, por desgracia, el sufrimiento padecido rompe los equilibrios mejor asentados de una vida, socava los cimientos fuertes de la confianza, llegando incluso a veces a desesperar del sentido y el valor de la vida. Es un combate que el hombre no puede afrontar por sí solo, sin la ayuda de la gracia divina.

Frases de San Juan Pablo II acerca de Efectos de la Unción de los Enfermos

“¡Cuánta fortaleza encontraréis en él! Esa unción os ayudará a sobrellevar el dolor; os animará para no caer en la angustia que acompaña muchas veces a la enfermedad; si es conforme a los designios de Dios, os dará la salud corporal, pero sobre todo, os dará la salud del alma, haciéndoos sentir la presencia del Señor y disponiéndoos -cuando Él lo quiera- para ir a la casa del Padre, con la serenidad y la alegría que caracterizan a los buenos hijos”

Cristo que dice al hombre que sufre “ven y sígueme”, es el mismo Cristo que sufre, Cristo de Getsemaní, Cristo flagelado, Cristo coronado de espinas, Cristo caminando con la cruz, Cristo en la cruz… Es el mismo Cristo que bebió hasta el fondo el cáliz del sufrimiento humano “que le dio el Padre” (cf. Jn 18, 11). El mismo Cristo que asumió todo el mal de la condición humana sobre la tierra, excepto el pecado, para sacar de él el bien salvífico: el bien de la redención, el bien de la purificación, y de la reconciliación con Dios, el bien de la gracia”

¡Querido hermano enfermo! Si alguien o alguna cosa te hace pensar que llegaste al final del camino, ¡no le creas! Si tienes conocimiento del Amor que te creó, sabes también que, dentro de ti, hay un alma inmortal. Existen varias estaciones en la vida; si por ventura sintieras llegar el invierno, quiero que sepas que no puede ser la última estación, porque la última será la primavera: la primavera de la resurrección. La totalidad de tu vida se extiende infinitamente más allá de las fronteras terrenas: prevé el Cielo.

Preguntas para profundizar acerca Efectos de la Unción de los Enfermos

¿Por qué es importante recibir la Unción de los Enfermos?

Porque permitimos que Cristo, sane nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Nos de consuelo, fortaleza y prepare nuestro corazón para el encuentro definitivo.

¿Cuáles son los efectos de la Unción de los Enfermos?

1- Nos unimos de manera especial a la Pasión de Cristo

2- Dios nos regala el consuelo, la paz y la fortaleza que necesitamos en este momento.

3- Obtenemos el perdón de nuestros pecados

4- Podemos recuperar la salud física, si es que es lo que mejor conviene para nuestra salvación.

5- Prepara nuestro corazón para el encuentro definitivo con el Padre.

¿Qué otro regalo podemos recibir junto con la Unción de los Enfermos?

Recibimos la Eucaristía como viático para el tránsito a la vida eterna.

© 2017 – Centro de Estudios Católicos – CEC

 

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