SACRAMENTOS.FE

El pecado es el alejamiento del hombre de la voluntad de Dios, que aparece recogida en la Biblia. Cuando las personas violan algunos de los mandamientos divinos, cometen un pecado. La forma de subsanar este error es a través del perdón y del sacramento de la confesión.

Es posible distinguir entre distintos tipos de pecado. El pecado original es el primero cometido por Adán y Eva, los padres de la Humanidad, cuando desobedecieron el mandato de Dios y comieron del árbol prohibido, luego de haber sido persuadidos por una serpiente, la cual simboliza el mal encarnado. La Iglesia Católica sostiene que todos los seres humanos nacen con el pecado original, una culpa que debe ser expiada mediante el bautismo.

El pecado mortal, por otra parte, es aquél que se comete con conocimiento pleno de estar violando el mandamiento de Dios en una materia grave (como un asesinato o un secuestro), mientras que un pecado venial es menos serio (debilita la relación con Dios, pero no la rompe).

Por último, se encuentran los pecados capitales, que son aquéllos de los cuales se desprenden los demás tipos, y son los siguientes siete: la lujuria, la gula, la avaricia, la pereza, la envidia, la ira y la soberbia.

¿Qué es el pecado? en profundidad:

Que esto está bien, que esto otro está mal. Que es pecado o que no lo es. ¿Quién define esto? Y…¿en verdad existe el pecado, o es algo que hemos inventado o que la iglesia nos impone?

El Papa Pío XII dijo una frase que se volvió famosa; que uno de los peores males de nuestro tiempo es la pérdida de conciencia del pecado.  Y en realidad, si vemos a nuestro alrededor, nos damos cuenta de que estamos en una cultura que se ha vuelto muy relativista, donde el bien y el mal parecieran confundirse, o más bien, no existir.

Llamamos pecado a todo aquello que es contrario al amor, a esas cosas que hacemos, decimos, pensamos o incluso que dejamos de hacer, que en el fondo nos alejan de Dios y de sus planes para nosotros.

San Juan Pablo II nos dice que el pecado, además de ofender a Dios y en muchos casos a otras personas, es también un acto que atenta contra uno mismo. Por eso dice que es un acto suicida, porque poco a poco va alejando nuestro corazón de Dios, haciéndonos menos parecidos a Él, y nos vamos perdiendo en el sinsentido… nos vamos muriendo espiritualmente.

Hay diferentes clasificaciones del pecado: según el tipo de gravedad podemos clasificarlos en pecado venial, que es más leve, y pecado mortal, que es más grave y sus efectos en nuestra alma y relación con Dios son más potentes.

En la Tradición de la Iglesia muchos santos han clasificado en 7 los vicios a los que tendemos las personas con más facilidad; los conocemos como los pecados capitales. Se dice capitales porque cada uno da origen a otros pecados. Estos son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza. Es bueno examinarnos en estos pecados y saber en cuales caemos con mayor facilidad y así estar atentos a ellos.

En la vida de todo cristiano debe existir un combate real contra el pecado, un combate espiritual, que nos aleja de Dios y de ser lo que Él ha pensado de nosotros. Conozcámonos, entendamos dónde están nuestros puntos débiles, y luchemos por sacarlos de nuestro corazón y así ser cada vez más parecidos a Jesús… y cuando caigamos, acudamos al abrazo del Padre que nos espera en la Confesión.

Catecismo:

1849 El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. Ha sido definido como “una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna” (San Agustín, Contra Faustum manichaeum, 22, 27; San Tomás de Aquino, Summa theologiae, 1-2, q. 71, a. 6) )

1871 El pecado es “una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna“ (San Agustín, Contra Faustum manichaeum, 22). Es una ofensa a Dios. Se alza contra Dios en una desobediencia contraria a la obediencia de Cristo.

Citas de la Biblia:

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 1 Juan 1,9

Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados. 1 Pedro 2,24

También Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan. Hebreos 9,28

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. 1 Juan 4,10

Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo. 1 Juan 2,2

Frases Papa Francisco acerca de ¿Qué es el pecado?:

“Dios no tiene memoria del pecado, sino de nosotros, de cada uno de nosotros, sus hijos amados. Y cree que es siempre posible volver a comenzar, levantarse de nuevo”.

“El yugo que los pobres y los oprimidos llevarán es el mismo yugo que Él ha llevado antes que ellos: por eso es un yugo ligero. Él se ha cargado a las espaldas los dolores y los pecados de toda la humanidad. Para el discípulo, por tanto, recibir el yugo de Jesús significa recibir su revelación y acogerla: en Él la misericordia de Dios se ha hecho cargo de las pobrezas de los hombres, donando así a todos la posibilidad de la salvación”.

“Tener fija la mirada sobre el Hijo de Dios nos hace entender cuánto camino debemos recorrer todavía; pero al mismo tiempo nos infunde la alegría de saber que estamos caminando con Él y no estamos nunca solos. ¡Ánimo, por tanto, ánimo! No dejemos que nos quiten la alegría de ser discípulos del Señor. “Pero padre yo soy un pecador”, déjate ir a Jesús, siente sobre ti su misericordia y tu corazón será colmado de alegría y perdón. No dejemos que nos roben la esperanza de vivir esta vida junto con Él y con la fuerza de su consolación”.

“Entendéis entonces que no aceptarse, vivir infelices y pensar en negativo significa no reconocer nuestra identidad más auténtica: es como darse la vuelta cuando Dios quiere fijar sus ojos en mí; significa querer impedir que se cumpla su sueño en mí. Dios nos ama tal como somos, y no hay pecado, defecto o error que lo haga cambiar de idea. Para Jesús —nos lo muestra el Evangelio—, nadie es inferior y distante, nadie es insignificante, sino que todos somos predilectos e importantes: ¡Tú eres importante! Y Dios cuenta contigo por lo que eres, no por lo que tienes: ante él, nada vale la ropa que llevas o el teléfono móvil que utilizas; no le importa si vas a la moda, le importas tú. A sus ojos, vales, y lo que vales no tiene precio”.

“Recordó que varias veces las personas que confiesan son como pequeños milagros. “Personas que durante meses, a veces durante años están bajo el poder del pecado y que, como el hijo pródigo, vuelven en sí mismos y deciden levantarse y volver a la casa del Padre (cf. Lc 15:17), para implorar el perdón””.

“«Otra cosa» importante que el Pontífice quiso reafirmar es que Dios no sólo «perdona siempre», sino también que perdona «todo: no existe pecado que Él no perdone»”.

“Luego «hay otra cosa que hace Dios cuando perdona: hace fiesta». Y «esta precisó el Pontífice no es una imagen, lo dice Jesús: “Habrá fiesta en el cielo cuando un pecador vaya al Padre”». Por ello verdaderamente «Dios hace fiesta». Así «cuando nosotros sentimos nuestro corazón apesadumbrado por los pecados, podemos decir: vayamos al Señor a darle alegría para que me perdone y haga fiesta». Dios «actúa así: hace fiesta siempre porque reconcilia»”.

“Cuando disminuye la presencia de Dios entre los hombres, “se pierde el sentido del pecado” y puede suceder que hagamos pagar a los demás el precio de nuestra “mediocridad cristiana””.

“Todos somos pecadores y todos sentimos la tentación, la tentación es el pan nuestro de cada día”.

Frases Benedicto XVI acerca de ¿Qué es el pecado?:

“Jesucristo, Hijo de Dios, donado por el Padre a la humanidad para restaurar su imagen desfigurada por el pecado, es el hombre perfecto, según el cual se mide el verdadero humanismo”.

“Cristo es el Cordero de Dios, que carga con el pecado del mundo y extirpa el odio del corazón del hombre. Ésta es su verdadera “revolución”: el amor”.

“Dios se ha hecho uno de nosotros, para acercarse a cada uno, para vencer el mal, para liberarnos del pecado, para darnos esperanza, para decirnos que nunca estamos solos”.

“Dios no se quedó en las palabras, sino que nos indicó cómo vivir, compartiendo nuestra misma experiencia, menos en el pecado”.

“Pedid al Espíritu Santo la luz para saber reconocer vuestro pecado y la capacidad de pedir perdón a Dios acercándonos a la confesión con constancia, serenidad y confianza. El Señor os abrirá siempre sus brazos, os purificará y os llenará de su alegría: habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierte”.

Frases San Juan Pablo II acerca de ¿Qué es el pecado?:

“Cristo, el Santo, a pesar de estar absolutamente sin pecado, acepta tomar sobre sí nuestros pecados. Acepta para redimirnos; acepta cargar con nuestros pecados para cumplir la misión recibida del Padre, que, como escribe el evangelista san Juan, “tanto amó al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él (…) tenga vida eterna” (Jn 3, 16)”.

“Cristo tomó sobre sí el peso de los pecados de todos los hombres, el peso de nuestros pecados, para que, en virtud de su sacrificio salvífico, pudiéramos reconciliarnos con Dios”.

“Jesucristo aceptó la muerte como consecuencia del pecado. Desde el principio, la muerte está unida al pecado: la muerte del cuerpo («al polvo volverás») y la muerte del espíritu humano a causa de la desobediencia a Dios, al Espíritu Santo. Jesucristo aceptó la muerte en señal de obediencia a Dios, para restituir al espíritu humano el don pleno del Espíritu Santo. Jesucristo aceptó la muerte para vencer al pecado”.

“El significado del miércoles de ceniza no se limita a recordarnos la muerte y el pecado; es también una fuerte llamada a vencer el pecado, a convertirnos”.

“Hemos escuchado el Miserere, una de las oraciones más célebres del Salterio, el más intenso y repetido salmo penitencial, el canto del pecado y del perdón, la más profunda meditación sobre la culpa y la gracia”.

“El reconocimiento y la conciencia del pecado es, por tanto, fruto de una sensibilidad alcanzada gracias a la luz de la Palabra de Dios”.

“El pecado no es, por tanto, una mera cuestión psicológica o social, sino un acontecimiento que afecta a la relación con Dios, violando su ley, rechazando su proyecto en la historia, alterando la jerarquía de valores, «cambiando la oscuridad por la luz y la luz por la oscuridad» es decir, llamando «al mal bien, y al bien mal» (Cf. Isaías 5, 20). Antes de ser una posible injuria contra el hombre, el pecado es ante todo traición de Dios. Son emblemáticas las palabras que el hijo pródigo pronuncia ante su padre pródigo de amor: «Padre, he pecado contra el cielo -es decir contra Dios- y contra ti» (Lucas 15, 21)”.

“Los que han experimentado el amor misericordioso de Dios se convierten en sus testigos ardientes, sobre todo con respecto a quienes aún se hallan atrapados en las redes del pecado”.

“Los pecadores no son capaces de purificarse por sí mismos; no son suficientes los buenos sentimientos. Se necesita una mediación exterior eficaz. El Nuevo Testamento revelará en sentido pleno esta intuición, mostrando que, con la entrega de su vida, Cristo ha realizado una mediación de sacrificio perfecto”.

Preguntas para profundizar acerca de ¿Qué es el pecado?:

¿Qué es el pecado?

Pecado es desobedecer a la ley de Dios y al dictamen de la conciencia.

¿Es posible obtener el perdón de los pecados mortales sin la confesión?

Después del Bautismo no es posible obtener el perdón de los pecados mortales sin la Confesión, aunque es posible anticipar el perdón con la contrición perfecta acompañada del propósito de confesarse.

¿Qué es el dolor de los pecados?

El dolor de los pecados es el sincero pesar y la repulsa de los pecados cometidos.

¿Es necesario arrepentirse de todos los pecados cometidos?

Para la validez de la confesión es suficiente arrepentirse de todos los pecados mortales, mas para el progreso espiritual es necesario arrepentirse también de los pecados veniales.

¿Un verdadero arrepentimiento requiere también el propósito de abandonar el pecado?

El arrepentimiento ciertamente mira hacia el pasado, pero implica necesariamente un empeño hacia el futuro con la firme voluntad de no cometer jamás el pecado.

¿Se puede tener un verdadero arrepentimiento si uno prevé que antes o después recaerá en el pecado?

La previsión del pecado futuro no impiden que se tenga el propósito sincero de no cometerlo más, porque el propósito depende sólo del conocimiento que nosotros tenemos de nuestra debilidad.

¿Qué pecados es obligatorio confesar?

Estamos obligados a confesar todos y cada uno de los pecados graves, o mortales, cometidos después de la última confesión bien hecha.

¿Si uno olvida un pecado mortal obtiene igualmente el perdón en la confesión?

Si uno olvida un pecado mortal obtiene igualmente el perdón, pero en la confesión siguiente debe confesar el pecado olvidado.

¿Si uno calla voluntariamente un pecado mortal obtiene el perdón de los otros pecados?

Si uno, por vergüenza o por otros motivos, calla un pecado mortal, no sólo no obtiene ningún perdón, sino que comete un nuevo pecado de sacrilegio, el de profanación de una cosa sagrada.

¿Por qué he de confesar mis pecados al sacerdote siendo así que también él es un hombre como los demás?

Porque el sacerdote, en estos momentos, actúa en nombre de Cristo.

Es Cristo el que perdona a través de él “Aquellos a quienes les perdonen los pecados, les serán perdonados”. (Jn 20,22)

¿Qué debe hacer quien ha cometido un pecado grave y no tiene la oportunidad de confesarse?

Debe arrepentirse de su pecado ante Dios y rezar el Acto de Contrición con propósito de confesarse cuanto antes.

¿Qué es propósito de enmienda?

Es la firme resolución de no volver a pecar: de evitar las ocasiones de hacerlo y tratar de reparar el daño ocasionado.

Fuentes referenciales:

Página de ejemplo

Papa Francisco: ¡No hay pecado que Dios no pueda perdonar!

© 2017 – P. Sebastián Correa Ehlers para el Centro de Estudios Católicos – CEC

P. Sebastián Correa Ehlers

El P. Sebastián nació en Santiago de Chile en 1982. Desde muy joven se dedicó a la pintura y a la fotografía, habiendo realizado exposiciones de su trabajo en Perú y Chile. Ha publicado dos libros: “El Espíritu del Lugar. Naturaleza y arquitectura en Arequipa”, estudio fotográfico sobre la arquitectura y cultura de algunos lugares del Perú; y “Suyajruna”, que contiene el testimonio fotográfico y periodístico de 10 artistas populares del Perú, sobre sus orígenes, sus tradiciones, su arte y su religiosidad.
Realizó estudios de arquitectura en la Universidad de Chile, y de filosofía y teología en la facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.
En la actualidad es capellán de la Universidad Gabriela Mistral, miembro del Consejo Directivo de la Fundación CRECE CHILE y director general del Centro de Estudios Católicos CEC.

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